A pesar de los extensos  trabajos que se han efectuado y de las investigaciones presentes, todavía no se ha encontrado un tratamiento curativo para el SÍNDROME DE SJÖGREN; sin embargo, las medidas paliativas son una ayuda importante. Existen múltiples sustitutivos de la saliva y lágrimas artificiales que pueden ayudar a disminuir y aliviar los síntomas de sequedad oral y ocular.

El tratamiento incluye un equipo médico multidisciplinar coordinado por internistas o reumatólogos, en el que estén presentes el resto de especialidades implicadas respecto a la afectación de sequedad (oftalmólogos, odontólogos, otorrinolaringólogos y ginecólogos) y las posibles afectaciones de órganos internos (nefrólogo, neumólogo…). Es igualmente importante la implicación del médico de atención primaria en el proceso asistencial, especialmente en los pacientes sin afectación sistémica o interna, y que los pacientes sean educados en el conocimiento de su enfermedad para poder participar en el manejo de su propio tratamiento.

El control de los síntomas por el especialista, cada 6 meses como mínimo, ayudará a prevenir o limitar los daños orgánicos y la mejora de la calidad de vida del paciente. En el caso de que la enfermedad siga una evolución favorable, estos controles pueden espaciarse hasta en un año.

El tratamiento, que varía de paciente a paciente, también va a depender de los síntomas que en un momento dado presente el paciente. Si la afectación es grave, puede ser necesario un seguimiento más continuado e incluso puede ser necesario el ingreso hospitalario.

En líneas generales, hay dos tipos de tratamiento:

Tratamiento local con medidas paliativas y medicación enfocada específicamente para la sintomatología seca (ojo seco y boca seca). Son de gran ayuda los geles y colutorios para la boca seca y las lágrimas artificiales sin conservantes, en monodosis, bajo la supervisión del oftalmólogo.

Tratamiento farmacológico dirigido a los casos más graves de:

a) Sequedad: se puede utilizar pilocarpina en comprimidos para los casos de sequedad de boca, y gotas oculares de ciclosporina para los casos más graves de sequedad ocular. Siempre deben estar prescritos por su equipo médico habitual con experiencia clínica suficiente en la enfermedad

b) Afectación sistémica: puede incluir: antiinflamatorios y antipalúdicos para tratar los síntomas articulares, musculares y de afectación general; para los casos más graves de afectaciones de órganos, se pueden utilizar corticoides, fármacos inmunodepresores o terapias biológicas para aquellos casos más graves y que no respondan a los tratamientos habituales. Todos estos fármacos deben estar prescritos y controlados por el médico que coordine su enfermedad.

Debido a que lo más característico en el SÍNDROME DE SJÖGREN son los síntomas secos, es importante que los pacientes eviten tratamientos que pueden empeorar los síntomas, por disminuir el funcionamiento de las glándulas salivares. Los fármacos que pueden  acentuar estos síntomas incluyen: los diuréticos, los antihipertensivos (que controlan la tensión arterial alta), los antidepresivos y los antihistamínicos, entre otros. No obstante, la necesidad de utilizar alguno de estos fármacos según el paciente, puede superar los posibles efectos adversos que pueda producir.

Cada vez es más importante la influencia del estilo de vida del paciente sobre la enfermedad autoinmune. Las siguientes 5 recomendaciones pueden ser cruciales para ayudar a mantener la enfermedad “a raya”:

  1.       EVITAR EL ESTRÉS
  2.       DORMIR LAS HORAS NECESARIAS (mínimo 7 horas)
  3.       HACER EJERCICIO con regularidad (aeróbico, siempre que sea posible)
  4.       DIETA EQUILIBRADA (mediterránea)
  5.       NO FUMAR y EVITAR EL ALCOHOL