Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Sjögren
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Por otro lado, el tratamiento de la enfermedad Sjögren depende de los síntomas y requiere un equipo multidisciplinar: reumatólogos, internistas y otros especialistas colaboran en el manejo de cada caso. Además, el médico de atención primaria desempeña un papel muy importante, al facilitar el seguimiento y la comunicación entre el paciente y los diferentes especialistas implicados.
Veamos en profundidad el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad Sjögren.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Sjögren?
Historia clínica detallada
- Cronología y descripción de los síntomas (sequedad ocular, sequedad bucal, fatiga, dolor articular y muscular).
- Duración de los síntomas y posibles desencadenantes.
- Medicación actual y condiciones previas.
- Cambios en el estado de ánimo o ansiedad relacionados con los síntomas.
Exploración física completa
- Evaluación de ojos y boca para detectar sequedad.
- Revisión de ganglios y glándulas salivales.
- Palpación de órganos.
Pruebas de laboratorio e inmunología
- Anticuerpos Antinucleares (ANAs): presentes en el 90% de los pacientes.
- Factor Reumatoide (FR): indicativo de una enfermedad reumatológica como la Artritis Reumatoide (AR), Lupus (LES) y Sjögren (SS). Tampoco confirma la enfermedad, pero un positivo aumenta el riesgo de tener Sjögren.
- Anti-Ro (SS-A) y Anti-La (SS-B): principales marcadores para Sjögren. Hasta el 80% de los pacientes son positivos para Ro y el 40% son positivos para La. Sin embargo, estos anticuerpos también los pueden tener pacientes con otras enfermedades autoinmunes como lupus, miositis o esclerodermia. Actualmente, está considerado como el principal marcador inmunológico de la enfermedad.
- Velocidad de Sedimentación Globular (VSG): mide inflamación activa.
- Crio globulinas: detectadas en el 10% de los casos.
- Complemento C3, C4: disminuidos en un 15% de los pacientes.
Pruebas para estudiar la funcionalidad de las glándulas salivales
- Exploración oftalmológica: mide la sequedad ocular y posibles lesiones.
- Flujo salival: determina la cantidad de saliva producida en un periodo de tiempo.
- Gammagrafía salival: analiza el funcionamiento de las glándulas salivales mayores mediante contraste intravenoso.
- Ecografía: evalúa la estructura de las glándulas salivales de forma rápida e indolora.
- Biopsia de glándula salival menor: confirma la presencia de infiltración linfocitaria. Es especialmente útil en casos complejos y debe ser realizada por expertos.
Aplicación de los criterios ACR/EULAR 2016
Tratamiento de la enfermedad de Sjögren
Tratamiento no farmacológico
Cuidados para los síntomas secos
Tratamiento farmacológico
Medicamentos para la sequedad
- Pilocarpina (Salagen®): para la sequedad bucal.
- Gotas oculares de ciclosporina (Ikervis®): indicadas para la sequedad ocular.
Tratamiento de la afectación sistémica
- Antiinflamatorios y antipalúdicos: alivian los síntomas articulares, musculares y de afectación general.
- Corticoides: indicados en casos de afectación de órganos.
- Inmunodepresores y terapias biológicas: para pacientes que no responden a los tratamientos habituales o presentan complicaciones severas.
Los medicamentos utilizados para tratar la afectación sistémica de Sjögren son tomados de terapias empleadas en otras enfermedades autoinmunes sistémicas, como el lupus.
Efectos secundarios más comunes
Nuevas terapias
Principales fármacos biológicos
- Rituximab y Belimumab: utilizados en complicaciones sistémicas graves y tratamiento del linfoma asociado al Sjögren.
Especialistas implicados en la gestión del paciente con Sjögren
La enfermedad de Sjögren es autoinmune, sistémica y compleja que requiere la colaboración de un equipo multidisciplinar de especialistas para su diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
Médico especialista en reumatología o medicina interna con experiencia en el manejo clínico de pacientes con enfermedades autoinmunes sistémicas y, en particular Sjögren
Estos especialistas:
- Realizan una evaluación integral de los síntomas.
- Indican las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico.
- Diseñan un plan de tratamiento adaptado a las necesidades del paciente.
- Detectar los primeros síntomas y remitir al paciente al especialista adecuado.
- Realizar controles regulares en casos menos complejos.
- Colaborar en el seguimiento del tratamiento indicado por el especialista.
- 1. Oftalmólogos: para tratar problemas de sequedad ocular y prevenir complicaciones graves.
- 2. Odontólogos y estomatólogos: encargados de la salud bucodental, afectada por la sequedad oral.
- 3. Otorrinolaringólogos: manejan la sequedad nasal y faríngea.
- 4. Ginecólogos: para tratar la sequedad vaginal y sus complicaciones.
- 5. Neurólogos: para afectaciones del sistema nervioso.
- 6. Nefrólogos y neumólogos: para abordar complicaciones en riñones y pulmones.
- 7. Dermatólogos: tratamiento de lesiones cutáneas o vasculitis.
- 8. Hematólogos: en casos de linfomas u otras complicaciones hematológicas.
- 9. Aparato digestivo: para evaluar y tratar alteraciones digestivas asociadas, como reflujo gastroesofágico o disfunción hepática.