VACUNACIÓN FRENTE A COVID-19

abril 15. 2021

La Sociedad Española de Reumatología (SER) reitera la recomendación de vacunarse frente a la COVID-19 con cualquier vacuna disponible, a todos los pacientes con enfermedades reumáticas, incluido aquellos que estén recibiendo terapias inmunosupresoras.

El presidente de la SER, el Dr. José Mª Álvaro-Gracia, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, asegura que “en la actualidad, todas las vacunas disponibles tienen niveles adecuados de eficacia y seguridad. La posibilidad de administrar vacunas de una posible mayor eficacia en algunos perfiles de pacientes se tendrá que valorar frente al riesgo que supondría un mayor retraso en la vacunación.

Vacunación con AstraZeneca

Desde el punto de vista de una posible menor eficacia de esta vacuna en pacientes inmunodeprimidos, el Dr. Gracia indica que “en cualquier caso, es preferible frente a la no vacunación y que por tanto, la opción de recibir la vacuna es adecuada.

El riesgo de posibles efectos adversos es muy inferior al de desarrollar COVID grave, por lo que se recomienda la vacunación con AstaZeneca (excepto situaciones muy específicas de historia de trombopenia por heparina).

La vacuna debe administrarse preferiblemente cuando la enfermedad se encuentra estable, pero como no siempre es posible, lo recomendable es vacunar en cualquier situación, excepto en pacientes que tengan un brote grave de su enfermedad. En estos casos se debe retrasar la vacunación hasta su control.

Lo aconsejable es administrar la vacuna antes de iniciar un tratamiento inmunosupresor para evitar una posible interferencia con la eficacia de la vacuna, pero si esto no fuese posible, se debe recibir la vacunación a pesar de tener ese tipo de tratamiento.

En el caso de estar recibiendo terapia inmunosupresora se podrá contemplar el retraso temporal de una o varias dosis de la terapia, siempre y cuando la situación clínica del paciente lo permita, para optimizar la eficacia de la vacunación.

En cualquier caso, las circunstancias individuales concretas de cada paciente debe ser valorada por el médico para decidir la vacunación de forma conjunta entre el paciente y el médico.

Evolución, pronóstico y tratamientos

La información actual disponible sugiere que el pronóstico de la COVID-19 en pacientes reumáticos depende más de factores generales (edad, sexo y comorbilidades) que de los tratamientos específicos o las enfermedades propiamente dichas.

Por esa razón, los expertos en el manejo de los fármacos inmunosupresores en pacientes reumáticos durante la pandemia COVID-19 deben basarse en la decisión compartida con el paciente teniendo en cuenta los riesgos potenciales de los tratamientos y sus beneficios sobre la enfermedad reumatológica, así como potencialmente sobre la infección por COVID-19.

Es muy importante que los pacientes con enfermedades reumáticas tengan un estricto control y seguimiento de su enfermedad de base, para evitar una peor evolución y pronóstico. 

Existe un mayor riesgo de COVID19 grave si el/la paciente presenta comorbilidades, similares a las encontradas en la población de referencia; y si la enfermedad tiene asociada enfermedad pulmonar intersticial.

Respecto a los tratamientos se ha demostrado que se debe usar la tasa más baja posible de corticoides (<10mg),  ya que podría haber un posible efecto protector de anti-TNF y anti-IL6.

La Sociedad Española de Reumatología dispone de recomendaciones sobre el manejo de pacientes con enfermedades reumáticas autoinmunes en tiempos de COVID-19 y vacunaciones disponibles en este enlace: https://www.ser.es/covid-19-profesionales/

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